En un mundo global y competitivo, donde tenemos más acceso a toda la información, quien cuente con Herramientas de oratoria y comunicación estará obteniendo una ventaja comparativa a la hora de lograr cualquier objetivo, tanto en el ámbito privado como público.
Por eso es importante comenzar a pensar la siguiente pregunta: ¿qué es la oratoria? La oratoria es el arte de hablar frente a un público con fluidez, claridad y elocuencia, buscando persuadir, conquistar y lograr una conexión significativa con el auditorio.
Realizando un curso de oratoria donde buscaremos aprenderla, dominarla o ponerla en práctica nos va a permitir mejorar nuestras comunicaciones interpersonales. Hay que ser conscientes que constantemente en nuestra vida estamos comunicándonos, tenemos vínculos y relaciones diversas, por lo que es muy probable que, en tu casa, en tu trabajo en una reunión o con tus amigos en una fiesta siempre se nos presente la posibilidad y/o necesidad inevitablemente de ser oradores.
Es indispensable saber que la oratoria no es sólo decir palabras, sino que detrás hay una comunicación verbal -que es la voz, sonidos con su matices y tonos-, y también la no verbal, que tiene la misma importancia que la primera, y es una parte de nuestro lenguaje corporal -como los gestos o sonidos e incluso la vestimenta-. Ambas van juntas, así como también una refuerza a la otra.
La oratoria requiere práctica dado que se establece con el trabajo, preparación, capacitación. Se la puede cultivar con estímulos como son la lectura que nos proporciona vocabulario e ideas, comenzar a entrenar nuestra respiración, mejorar nuestra dicción. Una vez que nos ponemos en marcha con la oratoria será importante la tarea de conocernos y saber cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, optimizar nuestra personalidad para generar un estilo propio donde podamos plasmar nuestra creatividad. A la hora de hablar es importante la seguridad, el ser claros, generar conexión con el público, y no olvídanos de impregnarle nuestra pasión y sentimientos a lo que expresamos.
Cuando hablamos de prepararnos para nuestro discurso no hablamos de memorizarlo -ya que eso nos puede jugar en contra- sino de realmente saber de lo que vamos a hablar, ensayarlo varias veces reconociendo las 4 ó 5 ideas principales y anticiparnos ante cualquier posible escenario. Ponernos en lugar del receptor y analizar qué quiere escuchar, pensar primero y hablar después. Controlar nuestros nervios y ansiedades mediante ejercicios de respiración. Y que coincida lo que trasmito cuando hablo con los movimientos, gesticulaciones que realizo.
Por último, hay que entender la oratoria de manera integral, como un campo a trabajar desde varias disciplinas: el coaching para atravesar creencias limitantes y estados emocionales que inhiben, en muchos casos, nuestras capacidades de oratoria, de la PNL para poder liderar audiencias y tener una comunicación asertiva y de alto impacto, el lenguaje no verbal, que por supuesto incluye el trabajo con la voz. Manejando estos cuatro pilares de la oratoria estaremos preparados para liderarnos en cualquier situación que implique hablar en público, hablar con un otro, ya no de manera azarosa sino de manera consciente logrando una oratoria de alto impacto orientada a resultados.